Érase una vez un espejo que quería verse. Deambulaba intentando reflejarse en cualquier cosa.
Probó con escaparates, faros de coche, gafas de sol e incluso con trozos de botellas de cristal.
Cada vez que lo intentaba obtenía el mismo resultado: sólo conseguía ver aquello que pensó le serviría de espejo. ¡Era tan frustrante!
La desesperación le llevó a intentarlo con otros espejos. Pero, claro, no era capaz de distinguir lo que veía: ¿era ese realmente él mismo o sólo el reflejo del otro? Demasiado existencialista para su gusto.
Estaba deprimido y abrumado, tan ensimismado en su problema que se cayó y se hizo añicos.
Entonces vio un trozo de él reflejado en otro.

amme ;)

El pasado miércoles 11 de junio fue presentado en Barcelona “MUTANTES: NARRATIVA ESPAÑOLA DE ÚLTIMA GENERACIÓN” (Ed. Julio Ortega y Juan Francisco Ferré), con la presencia del editor, Javier Fernández, y de la sección barcelonesa de los antologados (Eloy Fdez Porta, Robert Juan-Cantavella, Flavia Company, Javier Calvo, Jordi Carrión).

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En la revista literaria Deriva.org hemos encontrado una primera lectura, de la mano de Javier Moreno.Es la que sigue:

Como ante cualquier otra antología (bien sea de poesía, bien -como es este caso- de narrativa) uno se siente atenazado entre dos sentimientos contradictorios. Por un lado, como lectores, saludamos la tarea de “monitorización” que corre a cargo de los antólogos (Julio Ortega y Juan Francisco Ferré, en el libro que nos ocupa), es decir, de selección de textos, labor que puede servir al sufrido lector en la siempre onerosa tarea que consiste en la criba de autores interesantes que pueblan las mesas de novedades (sección: narrativa española). Por otra parte, ya son muchas (aunque nunca demasiadas) las antologías que han caído en nuestras manos como para olvidar el resabio amargo que -aún las mejores- dejan en nuestro paladar. Lo mejor, creo, es partir de la convicción de que existen antologías más o menos malas, más o menos completas, pero nunca perfectas.

Empezaremos resaltando los que consideramos principales méritos del florilegio. El primero (en realidad un mérito doble) reside en los dos prólogos facturados por Juan Francisco Ferré y Julio Ortega, ambos profesores de la universidad de Brown. Es el de Ferré un prólogo entusiasta y excéntrico, que busca literariamente la captatio benevolentiae del lector que se asoma al libro por primera vez. Y efectivamente, en sus páginas Ferré parece definirnos con relativa precisión qué es lo que el lector debe entender cuando oye hablar de escritores mutantes (literatura mutante=nueva+avanzada+innovadora, algo parecido al I+D del que habla Jorge Carrión para referirse a la nueva cantera de narradores). Cambia de tercio Julio Ortega en su prólogo, donde nos habla de la tradición del cuento (lastrado en España -a su juicio- por el realismo) a éste y al otro lado del Atlántico. Es el de Ortega un prólogo que puede ayudar a contextualizar la presente antología, dentro de una filosofía del cuento (especie de género que muta, en búsqueda siempre de una nueva forma) y de una cierta tradición narrativa (Julián Ríos y Juan Goytisolo, fundamentalmente). Nada hay de despreciable, por tanto, en el programa propuesto al lector por parte de los prologuistas.

Y, efectivamente, a continuación ya puede uno disfrutar de esa especie de menú de degustación que nos proponen los “chefs” Ferré y Ortega. Verbigracia: de esa mezcla de literatura, cómic y cine en que consiste la narrativa de Javier Calvo, de la escritura exigente de Vicente Luis Mora, del solecismo irónico de Eloy Fernández Porta, de la incrustación de lo siniestro en el mundo de la imagen y la moda ofrecida por Juan Francisco Ferré, del pop poético y sampleador de la Nocilla Dream de Fernández Mallo, de la antiutopía (demasiado parecida, ay, a nuestro mundo real) descrita por Javier Fernández en Cero Absoluto, del estilo preciosista de Javier Pastor, de la incorporación de internet a las formas -y al fondo- de la Búsqueda realizada por Jorge Carrión, de la descripción de los ambientes cuajados de malditismo de la Zeta de Manuel Vilas… Y un largo etcétera.

Sirve esta antología, por otra parte, para descubrir a otros autores quizás menos conocidos, o más conocidos dentro de otros ámbitos de las letras. Así resulta gratificante descubrir que la narradora Mercedes Cebrián no tiene nada que envidiar a la Mercedes Cebrián poeta, o disfrutar con las páginas hilarantes de Boxeo sobre hielo de Mario Cuenca Sandoval o con el descacharrante centón de un Jordi Costa (acostumbrados como estamos a sus reseñas cinematográficas) narrador.

Ocurre, sin embargo, tras la lectura de Mutantes, que el lector descubre de alguna manera traicionado el programa propuesto por Ferré y por Ortega en el prólogo inicial. Dejando a un lado que no todo lo que aparece en Mutantes son cuentos o relatos (en ese sentido el prólogo de Ortega yerra un tanto el objetivo), tampoco todo lo que aparece dentro de Mutantes es nuevo ni innovador. Ni siquiera de última generación (ningún autor baja de la treintena), a no ser que entendamos la generación en un sentido estricto de producción, de elaboración. Y ahí sí, pues, efectivamente, los platos (siguiendo con la metáfora culinaria) se sirven calientes. Puede aparecer entonces en el lector ese sentimiento que invade al consumidor al cual le han vendido un producto cuyas c(u)alidades no coinciden exactamente con la etiqueta. Sin embargo, la desilusión no es tan grande como para hacer olvidar el balance positivo del libro tomado en su conjunto. La periferia literaria (con “periferia” no nos referimos aquí a la calidad sino a la repercusión mediática y a su ubicación dentro del establishment literario) tiene en Mutantes una herramienta notable para lograr la visibilidad. Y el lector podrá descubrir de paso a unos cuantos autores a los que sin duda merece la pena dedicarles una lectura exclusiva y más reposada, al margen de esta mezcolanza de sabores, casi todos intensos y exóticos.

Fuente: Deriva.org

Habrá que leerlo.

Ramiro Tomé
info (arroba) arquera.com

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e gusta pensar que las historias vividas por gente hace tiempo no se extinguen sino que se perpetúan al ser leídas. Uno siente al cerrar uno de estos libros que esas historias se quedan en el aire, flotando en la sala o el dormitorio, impregnando el aire, los muebles, las sábanas y todo lo que tocan, de sensaciones vividas por otras personas. Son historias a las que les gusta el silencio para ser escuchadas. Por eso les va bien la soledad y la clandestinidad de la noche.

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Las mejores son las historias de viajes. Son historias que escapan del papel para esconderse bajo la almohada o en las maletas. Historias que dejan un rastro de humedad tropical, de calor y de olores extraños; que se quedan ahí esperando para sorprendernos un día cualquiera, para ser revividas de nuevo. Historias que nos dejan un poso pegado en algún lugar de nuestra anatomía, que llegan directamente, sin interferencias, a algún rincón profundo y se instalan plácidamente para emerger en un momento inesperado.

A las historias de viajes les gusta las butacas cómodas, la luz indirecta y el sonido de la lluvia. Son historias para ser digeridas a cámara lenta, que a veces parecen no decir nada pero que lo dicen todo. Historias que tienen la cualidad de trasportarnos; que tiene sonido de ferrocarril y olor a hoguera. Historias cargadas de despedidas, de encuentros, de soledades. Historias de ida y vuelta, de búsquedas y encuentros… Lo único que mata a una buena historia de viajes es la falta de imaginación, pues sin imaginación no hay viaje posible, y este tipo de historias son una invitación a soñar y a viajar.

Cuando se piensa en los viajes asociados al siglo XIX, la figura que invariablemente acude a nosotros es la de “el gran explorador”. Es natural, fue una era marcada por las expediciones y los descubrimientos geográficos, pensada y protagonizada por el hombre. Uno observa todo ese ruido, ese enorme trasiego de las grandes exploraciones y resulta fascinante descubrir las silenciosas hileras de todas aquellas mujeres de largas faldas que desfilaron por el mundo. Mientras ellos comerciaban, domeñaban y exploraban, ellas se detuvieron para observar su reflejo. Esto es lo que legaron al mundo, reflejos y luces de regiones demasiado remotas, demasiado ajenas o extrañas para la visión occidental. A su manera, todas ellas son tocones al borde del camino, en la misión de la aldea, a orillas del río o en la jungla y aunque su sexo o condición en aquello escenarios reservados al hombre no se correspondieran con el mundo que las tocó vivir, se conformaron con pasar inadvertidas y nadie puede decir que el anonimato sea un pecado.

Desde que Egeria, la primera viajera documentada de la Historia, demostrara en el siglo IV que una europea podía aventurarse por Tierra Santa y salir con vida del envite, muchas otras mujeres fueron dando sentido y bandera a una forma de rebeldía interior y con su bolsa colgada al hombro, o sus baúles a cuestas, salieron a la luz y al calor de otras latitudes. Esta iniciativa, pretende acercarnos a todas aquellas “grandes damas” que en el siglo XIX contribuyeron a dejar bien claro que viajar resulta un ejercicio saludable para cualquier adulto, incluida la mujer. Se han quedado algunas en el tintero porque rozan ya otra época y aunque confieso haber hecho trampa en el caso de algunas como Margaret Fountaine, cuyas andanzas tienen como escenario el siglo XX, justifico el lapsus porque esta inglesa enamorada de las mariposas siempre tuvo un aire antiguo. Se ha omitido también a Alexandra David Neel, que hizo de los Himalayas el hogar y el destino de su gran peregrinaje interior. Tal vez 101 años es una edad demasiado longeva para hacer el último viaje, ese del que no se regresa, y en su caso a pesar de haber nacido en el siglo XIX sus andanzas se proyectaron sobre todo en el siguiente.

Tampoco se ha incluido a Fanny Stevenson quien hace honor como muy pocas al famoso dicho de que “Detrás de un gran hombre hay una gran mujer”. Fue quizás la gran viajera, porque como los peces que no pueden dejar de moverse para respirar, coleteó por medio mundo para sentirse viva y dar una esperanza de vida al único hombre que amó. Tal vez, en el fondo, la Isla del Tesoro no estaba donde todos creíamos y fue el lugar imaginario donde preservaron su amor, o tal vez siempre estuvo en la amada Samoa, en lo alto de la colina donde los nativos enterraron al gran escritor que siempre fue su amigo y al que ella se uniría años después al ser esparcidas sus cenizas siguiendo sus deseos. Pero eso es algo que nunca sabremos y que al fin y al cabo tampoco viene ahora al caso.

Al final todo se resume a estar dispuesto a ser propulsado a algún remoto lugar, no importa el momento, la era o las circunstancias. Sin duda, habrá merecido la pena y al igual que Julia Archibald Holms, otra gran dama victoriana, al menos podremos decir:

“He cumplido el objetivo que me propuse… Casi todos intentaban disuadirme de que lo intentara, pero creía que debía conseguirlo”.

Pilar Tejera

El Grupo Hotusa en colaboración con la Universitat de Barcelona y RBA Libros convoca la

IV Edición del premio Eurostars Hotels de Narrativa de viajes

La obra ganadora del certamen se adjudicará un premio de 18.000 euros y se distribuirá gratuitamente en todas las habitaciones de los establecimientos de Eurostars Hotels

Barcelona, 12 de Marzo de 2008.- Siguiendo con su firme apuesta por vincularse con el mundo del arte y la cultura, el Grupo Hotusa convoca la cuarta edición del Premio Eurostars Hotels de Narrativa de Viajes. El certamen, organizado en colaboración con la Universitat de Barcelona y RBA Libros S.A, otorgará un único galardón de 18.000 euros a la narración que, a criterio del jurado, constituya el mejor relato o conjunto de relatos presentados a concurso.

Con un mínimo de 80 y un máximo de 150 páginas, escritas a doble espacio y a una sola cara, los originales deberán estar escritos en lengua castellana y podrán ceñirse a un solo relato o estar segmentados en hasta 3 narraciones independientes, siempre que éstas no excedan la extensión límite permitida. Asimismo, es condición sine qua non que los trabajos presentados sean originales e inéditos.

Los candidatos deberán presentar 5 ejemplares de su obra en el Gabinete de Comunicación de la Universitat de Barcelona (Gran Vía de les Corts Catalanes, 585. Barcelona. (08007). El plazo de entrega finaliza el próximo 31 de mayo de 2008. El certamen no podrá considerarse desierto y no se aceptaran relatos transmitidos por correo electrónico.

El jurado designado para la concesión del premio estará integrado por un representante de la Universitat de Barcelona, un representante de RBA Libros S.A., un representante del Grup Hotusa, dos escritores de reconocido prestigio, dos periodistas especializados en secciones culturales, además de un secretario con voz y sin voto. En las tres convocatorias anteriores formaron parte del jurado los escritores Ángela Vallvey y Alfredo Conde (2007), los autores Anna María Moix y Eduardo Mendicutti (2006), y los periodistas Ángela Rodicio y Jon Sistiaga (2005).

Uno de los grandes alicientes de este premio es que la obra ganadora se distribuye, de forma gratuita, en las más de 4.000 habitaciones de los 46 establecimientos de la cadena Eurostars Hotels en España, varios países europeos y de América Latina. En la actualidad, los clientes de la cadena, perteneciente al grupo Hotusa, pueden disfrutar de El barbero del Antananarivo, el ganador en la pasada edición, y de la que se han editado un total de 10.000 ejemplares. Las bases íntegras del IV Premio Eurostars Hotels de Narrativa de Viajes se pueden consultar en la web de la cadena www.eurostarshotels.com.

Tres exitosos precedentes

A pesar de su juventud, el Premio Eurostars Hotels de narrativa de viajes se ha convertido en todo un referente, como demuestra el gran éxito de participación de sus tres convocatorias anteriores, con originales procedentes de Alemania, Argentina, Colombia, Cuba, Grecia, México, EEUU, Uruguay, Israel y España.

La pasada edición se la adjudicó el libro `El barbero del Antananarivo¿, obra del médico, diplomático y alpinista Josep Antoni Pujante. Se trata de la historia de un reto personal que el autor se marcó tras coronar los siete montes más elevados de los cinco continentes y las dos zonas polares: la escalada a las cumbres de las siete mayores islas del mundo. La edición distribuida en los establecimientos de Eurostars Hotels se centra en tres de sus ascensiones más emocionantes, escritas en primera persona y siguiendo el género del relato de aventuras. Dada la calidad de la narración, RBA Libros ha lanzado comercialmente una versión de la obra que añade otras expediciones que Josep Antoni Pujante ha realizado por el mundo a lo largo de su vida.

La segunda edición del certamen se la adjudicó el libro ¿Crónicas de Ida y Vuelta¿ del joven periodista catalán, Héctor Oliva. A medio camino entre biografía y el libro de viajes, nos descubre las vidas de dos catalanes que, a su manera, descubrieron América: el hombre de negocios Facundo Bacardí, quien fundó una de las destilerías de ron más famosas del mundo, y el explorador Félix Cardona, que entre otros méritos presume de ser el descubridor del Salto Angel, en Venezuela. RBA Libros editó una versión íntegra de la obra bajo el título ¿Pasajes a América¿.

Finalmente, la obra ganadora de la primera edición del Premio Eurostars Hotels de narrativa de viajes fue ¿Crónicas de Selva¿, del escritor colombiano Eladio de Valdenebro. Situada en la selva del Chocó, en Colombia, la zona más impenetrable y tropical de la tierra, esta narración presenta la crónica de los veinticinco días de expedición, aparentemente científica, de tres jóvenes colombianos en busca de plantas desconocidas.

AMPLIACIÓN INFORMACIÓN/ OBTENCIÓN DE BASES:

Dpto. de Comunicación del Grupo Hotusa

Dpto. de Comunicación de RBA Libros

Daniel Guillén/Jesús Domene

Laura Santaflorentina

Tel. 93 268 10 10

Tel. 93 238 60 65

E-mail: comunicacion@eurostarshotels.com

E-mail: prensa@rba.es

Dpto. de Comunicación Universitat de Barcelona

Ester Colominas/Núria Quintana

Tel. 93 403-55-44

E-mail: ecolominas@ub.edu/ nquintana@ub.edu

En febrero de 2008 Jorge Carrión publica, de la mano de la Editorial Berenice, su último texto: “Australia, un viaje”.

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Las primeras presentaciones del libro serán:

  • Martes, 1 de abril. Librería ALTAÏR de Barcelona (Gran Via de les Corts Catalanes, frente al cine Coliseo, entre Rambla de Catalunya y Balmes). 19 horas. Con Juan Villoro y Eloy Fernández Porta.
  • Jueves, 3 de abril. Librería ROBAFAVES de Mataró. 19 horas. Con Joan Salicrú y Pablo Muñoz, “Alvy Singer”.
  • Viernes, 11 de abril. Librería LITERANTA de Palma de Mallorca. 20 horas. Con Román Piña y Agustín Fernández Mallo.

Y como mejor presentación, valga la reproducción de algunos fragmentos del libro seleccionados por el propio Jorge Carrión :

“Estoy en el segundo avión interoceánico de este viaje. Un vuelo nocturno y transpolar me está llevando desde Buenos Aires hasta Sydney. Hace veinticuatro horas que dejé mi casa, mi familia, mi contexto. Ahora sobrevuelo el Polo Sur. Mejor dicho: ahora sobrevuelo la representación del Polo Sur, un continente helado y virtual, sobre el que nosotros somos una línea intermitente parpadeando en una pantalla.

El Polo Sur real, ahí abajo, en una masa de hielo negro, que no veo.”

“Ante mis ojos insomnes: una red antigua y moderna, primigenia y contemporánea, natural y tecnológica, de hilos grises en movimiento se dibuja sobre la masa helada y negra; como si sobre el fantasma de Pangea, el continente único, el paraíso perdido, se fueran ido abriendo grietas sísmicas, fracturas, plataformas, placas tectónicas, como un iceberg continental y oscuro que se hubiera empezado a romper hace ciento ochenta millones de años, a disgregarse, y sobre los trazos de esa fractura, de esa deriva, se hubieran ido acumulando los de todos los desplazamientos, miles, millones, que los siguieron, que los persiguieron, con un único fin: reconstituir mediante la migración, mediante el viaje, mediante la tecnología, la Pangea perdida, la unidad original, para acabar así con la enfermedad congénita; para cerrar así la herida.

En algún momento me quedo dormido.

Al cabo de algunas horas el capitán anuncia la inminencia del aterrizaje.

Pongo mi reloj en la nueva hora, en mi hora nueva: australiana.”

Lo seguiremos de cerca.

Ramiro Tomé
info (arroba) arquera.com

Un marinero recibe una carta
que ha recorrido mil verstas.
Su mujer le escribe
que en la casa
sobre el acantilado
es feliz.

Y de su carta es esto
durante las noches con muchachas
en puertos indescriptibles
a través del mar de los meses
lo que convence al blasfemo marinero
de que su interminable viaje
va a tener fin.

[Versos en “Una vez un cuadro”, en “Y nuestros rostros, mi vida, breves como fotos”, de John Berger]

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