Desde que Google dibujó la que está llamada a ser la televisión del futuro “integrada” y con un funcionamiento similar a internet, un número importante de celebrities se lanzaron a vaticinar que, ahora sí, con este modelo de televisión la brecha digital tenía los días contados.
Falta por ver que el modelo de televisión de Google se imponga sobre los prototipos que nos traen la televisión en 3D y que, sobre todo desde “Avatar” han emergido en el mercado.
En cualquier caso, el modelo Google tendría un impacto revolucionario en el mundo occidental, en el hemisferio norte, donde contamos con conexiones más o menos universalizadas, más o menos potentes (otra cosa es que, como en España, sus precios continuén siendo excesivamente altos).
Sin embargo, esta nueva apuesta tecnológica, en la que también participa, ¿cómo no? Google, el dibujo puede cambiar e internet podría ser una realidad en todo el planeta.
Otra cosa sería ya la clásica discusión de si la tecnología y el acceso a la red garantizan el fin de la fractura digital y el cambio social, o no. Parece claro que por sí mismas no, però en estos días de convulsión y revoluición en el mundo árabe, podemos confirmar la importancia de estas nuevas tecnologías en el cambio social.
Pero mejor será atender al artículo publicado en El País:
Internet se prepara para dar el gran salto a los países pobres. Una red de tecnología avanzada y de envergadura planetaria ofrecerá cobertura de banda ancha a unos 3.000 millones de personas. Bautizado como O3b Networks Other 3 billion, otros 3.000 millones, la mitad de la población mundial, el proyecto para conseguir un Internet global se basa en el lanzamiento de una constelación de satélites en órbita ecuatorial que llevarán la señal desde Nicaragua hasta Nueva Zelanda, pasando por Brasil, Nigeria, Siria, Etiopía o India.
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